EPI®: qué es la Electrólisis Percutánea Intratisular y cómo la aplicamos en CEREDE Barcelona
Por el Dr. José Manuel Sánchez, Doctor en Fisioterapia, creador de la técnica EPI® y fundador de EPI Advanced Medicine® y CEREDE.
La EPI® o Electrólisis Percutánea Intratisular es una técnica de fisioterapia invasiva que se aplica mediante una aguja y corriente galvánica directamente sobre el tejido lesionado. En CEREDE Barcelona realizamos el procedimiento bajo control ecográfico, lo que permite localizar con precisión la zona que queremos tratar.
La técnica fue desarrollada por el Dr. José Manuel Sánchez y se utiliza principalmente dentro del abordaje de determinadas tendinopatías, lesiones musculares y alteraciones de la fascia, especialmente cuando los síntomas persisten y la evolución con tratamientos previos no ha sido satisfactoria.
Sin embargo, la EPI no debe entenderse como un tratamiento aislado ni como una solución válida para cualquier dolor musculoesquelético. Su indicación depende del diagnóstico, del estado del tejido y de la capacidad funcional de cada paciente.
En CEREDE, la valoración clínica, la ecografía musculoesquelética y la rehabilitación mediante ejercicio forman parte del mismo proceso.
¿Qué es la EPI® o Electrólisis Percutánea Intratisular?
EPI significa Electrólisis Percutánea Intratisular.
El término “percutánea” hace referencia al acceso al tejido a través de una aguja fina, mientras que “intratisular” indica que la intervención se realiza directamente en el tejido que se ha identificado como lesionado.
Durante el procedimiento se aplica una corriente galvánica controlada a través de la aguja, colocada mediante guía ecográfica en la zona que se quiere tratar.
El objetivo es generar una respuesta biológica local dentro de un proceso terapéutico más amplio. En lesiones crónicas, especialmente en determinadas tendinopatías, pueden existir cambios estructurales que afectan a la capacidad del tejido para tolerar correctamente las cargas.
Por eso, el tratamiento no termina cuando finaliza la aplicación de EPI.
La recuperación debe acompañarse de un programa de ejercicio terapéutico, fuerza y progresión de cargas adaptado a la lesión y a las necesidades del paciente. La técnica y la rehabilitación deben trabajar en la misma dirección.
¿Cómo se realiza un tratamiento con EPI ecoguiada?
Antes de plantear la aplicación de EPI realizamos una valoración clínica y funcional del paciente.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía musculoesquelética para estudiar el tendón, músculo, fascia u otra estructura implicada y relacionar los hallazgos de imagen con los síntomas y la exploración clínica.
Durante la aplicación, la ecografía permite visualizar la aguja en tiempo real y dirigirla hacia la zona seleccionada.
Esto resulta especialmente importante porque dos personas pueden sentir dolor en una región similar y presentar lesiones diferentes.
Por ejemplo, ante un dolor anterior de rodilla no basta con saber que “duele el tendón rotuliano”. Es necesario valorar dónde se localizan los cambios estructurales, cómo responde el tendón a la carga y qué factores pueden estar contribuyendo a mantener los síntomas.
La imagen es una herramienta más dentro del diagnóstico. Siempre debe interpretarse junto con la exploración clínica y funcional del paciente.
¿Para qué lesiones puede estar indicada la EPI®?
La indicación de la EPI depende del diagnóstico y no únicamente de la zona en la que aparece el dolor.
En CEREDE la utilizamos principalmente dentro del tratamiento de determinadas lesiones tendinosas, musculares y fasciales.
Tendinopatías crónicas
Las tendinopatías son una de las indicaciones más habituales de la EPI.
Entre las localizaciones que valoramos con frecuencia se encuentran:
- tendinopatía rotuliana;
- tendinopatía aquílea;
- tendinopatías del manguito rotador;
- epicondilalgia;
- tendinopatía de los aductores;
- tendinopatía glútea.
En este tipo de lesiones suele aparecer dolor asociado a la carga, rigidez, pérdida de capacidad funcional o recaídas al intentar recuperar el nivel de actividad anterior.
El tratamiento debe orientarse no solamente a disminuir los síntomas, sino a conseguir que el tendón vuelva a tolerar progresivamente las demandas de la vida diaria o del deporte.
Por ese motivo, cuando indicamos EPI la combinamos con un programa específico de rehabilitación y control de cargas.
Fascitis plantar o fasciopatía plantar
La conocida habitualmente como fascitis plantar puede presentar una evolución persistente y cambios estructurales en la fascia plantar.
Mediante la ecografía podemos estudiar su grosor, la inserción en el calcáneo y otras características que ayuden a establecer el diagnóstico.
Si existe una indicación adecuada, la EPI puede incorporarse al tratamiento junto con ejercicio, trabajo de fuerza, adaptación de cargas y el resto de medidas que requiera el paciente.
No todos los dolores de talón tienen el mismo origen, por lo que realizar un diagnóstico correcto es especialmente importante antes de iniciar un tratamiento invasivo.
Roturas fibrilares y lesiones musculares
Después de una rotura fibrilar, algunos pacientes continúan presentando molestias al correr, acelerar, saltar o cambiar de dirección incluso después de haber superado la fase inicial de la lesión.
En determinados casos pueden existir alteraciones en la cicatrización, fibrosis o pérdida de la capacidad funcional del músculo.
La valoración ecográfica y funcional permite estudiar estas situaciones y decidir si técnicas como EPI, Micro EPI®, PICA-f, punción seca ecoguiada u otras estrategias terapéuticas pueden tener sentido dentro del proceso de recuperación.
La elección nunca debe realizarse únicamente por el nombre de la lesión, sino por las características concretas del tejido y del paciente.
¿Por qué utilizamos ecografía musculoesquelética?
La ecografía musculoesquelética permite observar en tiempo real diferentes estructuras del aparato locomotor, como tendones, músculos, fascias y ligamentos.
En CEREDE la utilizamos tanto en la valoración como para guiar determinados procedimientos invasivos.
Su principal ventaja durante una intervención es que permite controlar dónde se encuentra la aguja y dirigirla hacia la zona seleccionada, teniendo en cuenta las estructuras anatómicas próximas.
También puede aportar información útil durante el seguimiento, aunque la evolución de una lesión nunca debe valorarse únicamente mediante una imagen.
Por eso combinamos cuatro elementos: síntomas, exploración, capacidad funcional e imagen cuando resulta necesaria.
Un tendón puede presentar cambios ecográficos y funcionar correctamente, mientras que otro paciente puede tener dolor importante con hallazgos de imagen relativamente discretos. El diagnóstico debe integrar toda la información.
Diferencias entre EPI®, Micro EPI®, PICA-f y punción seca ecoguiada
Aunque algunas de estas técnicas utilizan una aguja y pueden formar parte de un programa de fisioterapia invasiva, no son el mismo tratamiento ni tienen necesariamente las mismas indicaciones.
La EPI® utiliza corriente galvánica aplicada sobre el tejido seleccionado mediante una intervención ecoguiada.
La Micro EPI® emplea una dosificación diferente y puede utilizarse en determinados tejidos o situaciones clínicas en las que buscamos adaptar el estímulo.
La PICA-f puede incorporarse al abordaje de determinadas alteraciones musculares y fasciales cuando el diagnóstico y los objetivos terapéuticos lo justifican.
La punción seca, por su parte, se utiliza fundamentalmente dentro del tratamiento del dolor miofascial y de los puntos gatillo musculares. No debe confundirse con la EPI, ya que el mecanismo y el objetivo de ambas intervenciones son diferentes.
Lo importante no es acumular técnicas, sino elegir la intervención adecuada para cada problema y combinarla con una estrategia de rehabilitación coherente.
En algunos pacientes la mejor decisión es aplicar una técnica invasiva. En otros, lo prioritario es modificar la carga, mejorar la fuerza o replantear el programa de recuperación.
EPI y tendinopatía rotuliana: un ejemplo clínico
Un corredor de trail acudió a CEREDE con una tendinopatía rotuliana de larga evolución que le producía dolor especialmente al bajar pendientes y subir escaleras.
Había reducido su entrenamiento y probado diferentes estrategias, pero seguía teniendo dificultades para recuperar su nivel deportivo.
En la valoración inicial realizamos exploración funcional, análisis de la respuesta a la carga y ecografía musculoesquelética.
Identificamos cambios en el tendón rotuliano y una clara pérdida de tolerancia a determinadas cargas.
El tratamiento combinó aplicaciones ecoguiadas de EPI sobre la zona seleccionada con un programa progresivo de fuerza, control del volumen de carrera y posterior reintroducción del desnivel.
Durante las primeras semanas el objetivo no fue correr más, sino conseguir que el tendón pudiera cargar mejor.
A medida que aumentaba la capacidad del tejido se progresó desde los ejercicios de fuerza hacia demandas cada vez más específicas de carrera.
Este tipo de casos resume nuestra forma de trabajar: una técnica puede formar parte del tratamiento, pero el resultado funcional depende también del diagnóstico, de la rehabilitación y de una progresión de cargas adecuada.
La evolución y los plazos son individuales, por lo que un caso clínico concreto no permite predecir el resultado de otro paciente.
¿Qué dice la evidencia científica sobre la electrólisis percutánea?
La electrólisis percutánea se ha estudiado principalmente en diferentes tipos de tendinopatía y habitualmente como complemento de programas que incluyen ejercicio terapéutico u otras intervenciones de fisioterapia.
La literatura científica disponible muestra resultados de interés en algunas patologías y variables clínicas, pero también presenta limitaciones importantes, como diferencias entre protocolos, muestras reducidas y heterogeneidad entre estudios.
Por este motivo, los resultados de una técnica no deben interpretarse como una garantía de recuperación ni sustituir una valoración individual.
En CEREDE entendemos la EPI como una herramienta dentro de un tratamiento más amplio. La indicación clínica, la rehabilitación activa y la progresión adecuada de cargas continúan siendo elementos fundamentales del proceso.
¿Cuándo conviene acudir a un especialista?
Es recomendable realizar una valoración si el dolor musculoesquelético persiste durante varias semanas, reaparece de forma repetida o impide recuperar con normalidad el trabajo, la actividad física o el deporte.
También conviene estudiar lesiones antiguas que continúan generando síntomas, como tendinopatías de larga evolución, fasciopatía plantar persistente o lesiones musculares que siguen provocando molestias al aumentar la intensidad.
Que una lesión lleve meses evolucionando no significa necesariamente que exista una única causa ni que necesite una técnica invasiva.
El primer objetivo debe ser identificar qué estructura está implicada, valorar su capacidad funcional y entender por qué el problema continúa presente.
Solo después tiene sentido decidir el tratamiento.
Primera visita en CEREDE Barcelona
La primera visita comienza con una historia clínica detallada en la que analizamos los síntomas, su evolución, los factores que aumentan o disminuyen el dolor y las actividades que el paciente necesita recuperar.
Posteriormente realizamos la exploración clínica y las pruebas funcionales correspondientes.
Si el caso lo requiere, utilizamos ecografía musculoesquelética y revisamos las pruebas de imagen o informes previos que aporte el paciente.
No iniciamos una intervención invasiva únicamente porque exista dolor o porque en una resonancia aparezca una alteración.
Primero necesitamos determinar si la técnica está realmente indicada.
Diagnóstico ecográfico y valoración funcional
La ecografía puede ayudarnos a estudiar estructuras como tendones, músculos, fascias y ligamentos y a relacionar esos hallazgos con la exploración.
Sin embargo, el diagnóstico no debe apoyarse exclusivamente en la imagen.
Por ese motivo valoramos también fuerza, movilidad, respuesta a diferentes cargas, características del dolor y demandas laborales o deportivas.
Esta combinación nos permite diseñar un tratamiento más específico y establecer criterios objetivos para avanzar durante la recuperación.
¿Cómo planteamos el tratamiento?
El programa se adapta al diagnóstico y a los objetivos de cada paciente.
Dependiendo del caso puede incorporar EPI®, Micro EPI®, PICA-f, punción seca ecoguiada, ejercicio terapéutico, trabajo de fuerza, terapia manual, control de cargas, valoración biomecánica y readaptación deportiva.
No necesita el mismo tratamiento una persona cuyo objetivo es caminar sin molestias que un corredor que quiere volver a competir en montaña.
Por eso establecemos una progresión individual y revisamos periódicamente cómo responde el tejido a las nuevas demandas.
¿Cuánto tarda en recuperarse una lesión tratada con EPI?
No existe un plazo único.
La evolución depende del tejido afectado, la duración de los síntomas, la gravedad de la lesión, las necesidades del paciente y su capacidad para tolerar progresivamente las cargas.
Una tendinopatía crónica puede requerir varias semanas o meses de rehabilitación, especialmente cuando el objetivo es volver a practicar deporte a alta intensidad.
Además, la evolución no debe medirse solamente por el dolor de un día concreto.
Valoramos la tolerancia a la carga, fuerza, función, respuesta después del ejercicio y, cuando está indicado, la evolución ecográfica.
El objetivo final no es únicamente “que deje de doler”, sino recuperar la capacidad necesaria para volver a las actividades que el paciente necesita realizar.
Preguntas frecuentes sobre EPI®
¿La EPI duele?
La aplicación puede producir una molestia breve debido a que se interviene directamente sobre el tejido seleccionado.
La sensación depende de la zona, de la sensibilidad individual y de los parámetros utilizados.
Antes de realizar el procedimiento explicamos al paciente cómo se desarrollará y qué puede esperar después de la sesión.
¿Cuántas sesiones de EPI son necesarias?
No existe un número de sesiones válido para todos los pacientes.
La frecuencia y el número total dependen del diagnóstico, de la evolución de la lesión y de la respuesta al tratamiento y al programa de rehabilitación.
Por este motivo revisamos la progresión antes de decidir si es necesario repetir la intervención.
¿Puedo entrenar mientras estoy recibiendo tratamiento?
En muchos casos sí, aunque puede ser necesario modificar temporalmente el entrenamiento.
El objetivo no suele ser mantener reposo absoluto, sino encontrar una dosis de carga que el tejido pueda tolerar y aumentarla de forma progresiva.
Dependiendo de la lesión podemos adaptar volumen, intensidad, impactos, desnivel u otros gestos deportivos.
¿Qué diferencia existe entre EPI y punción seca?
La punción seca se utiliza principalmente dentro del tratamiento del dolor miofascial y los puntos gatillo.
La EPI utiliza además corriente galvánica y se dirige hacia el tejido seleccionado según el diagnóstico.
Son técnicas diferentes y la elección de una u otra depende del problema que se quiera tratar.
¿La EPI puede utilizarse en lesiones antiguas?
La duración de una lesión no determina por sí sola si la EPI está indicada.
En pacientes con tendinopatías, lesiones fasciales o determinadas secuelas musculares de larga evolución puede plantearse como parte del tratamiento si la valoración clínica y ecográfica así lo justifican.
Lo importante es entender por qué los síntomas continúan presentes y qué intervención necesita realmente el paciente.
¿Cómo sé si mi lesión puede tratarse con EPI?
La forma adecuada de saberlo es realizar una valoración clínica.
La localización del dolor por sí sola no permite decidirlo.
Necesitamos conocer el diagnóstico, las características del tejido, la evolución de los síntomas y la respuesta funcional antes de indicar EPI o cualquier otra técnica invasiva.
Si después de la valoración consideramos que otra estrategia es más adecuada, el tratamiento se orientará hacia ella.
EPI en Barcelona: valoración especializada en CEREDE
En CEREDE Barcelona tratamos pacientes con lesiones musculoesqueléticas de diferente complejidad, desde deportistas hasta personas cuyo objetivo es recuperar las actividades de su vida diaria.
El Dr. José Manuel Sánchez cuenta con más de 20 años de experiencia clínica en el estudio y tratamiento de patología tendinosa, muscular y fascial y es el creador de la técnica EPI®.
Nuestro enfoque parte de una idea sencilla: primero diagnosticar, después decidir qué técnica necesita el paciente y, finalmente, recuperar la capacidad del tejido mediante una rehabilitación progresiva.
No todas las lesiones requieren EPI y no todos los pacientes necesitan el mismo protocolo.
Si buscas un tratamiento con EPI en Barcelona porque tienes una tendinopatía, una lesión muscular, una fasciopatía plantar u otro problema musculoesquelético que no termina de evolucionar, puedes solicitar una primera valoración en CEREDE.
Estudiaremos tu caso, realizaremos las pruebas necesarias y te explicaremos las opciones de tratamiento antes de iniciar cualquier procedimiento.
